Séptima Jornada de Paris Fashion Week 2010


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La libertad fue hoy uno de los grandes temas dominantes en la séptima jornada de colecciones de Prêt-à-Porter para el otoño-invierno 2010-2011, desde Stella McCartney a Kenzo, Ungaro o Yves Saint Laurent. La bandera de la libertad la ensalzó de prenda en prenda la modista británica Stella McCartney, con modelos aptos para un invierno … muy estival, en el que abundaron vestidos, blusas y chalecos sin mangas, minifaldas y transparencias.

Su pasarela se llenó igualmente de asimetrías, con largos diferentes por delante y por detrás, y hombros desnudos, en modelos cortados en diagonal.

Vestidos largos de fiesta, construidos sobre colores muy vivos, como el fucsia y el naranja; conjuntos grises de día, clásicos, cómodos y eficaces; escuetos vestidos, muy cortos, con escote palabra de honor, negros, beiges, transparentes, bordados y superpuestos entre sí, fueron otras características McCartney.

Ungaro tomó, por su parte, el hotel Westin, con unos diseños que retomaron visiblemente la esencia de la firma italiana, sus indispensables vestidos cortos drapeados, monocolores o estampados de colores vivos, adornados con cinturones también drapeados, pero en tonos muy contrastados.

La paleta dominante se llenó de mezclas de rosas, rojos, fucsias, verdes esmeralda, estampados de pequeños topos, y también de flores.

La firma Ungaro no fue la única en ir en busca de sus orígenes y de su esencia más primigenia. Ese fue, justamente, el objetivo perseguido por el modisto italiano Antonio Marras, que este año celebrará al frente de Kenzo los 40 años de existencia de la firma.

Un aniversario evocado ya hoy de manera contundente y a la vez abstracta, en la escenografía de su pasarela, donde unos pilares metálicos de gran altura sujetaban una especie de arbustos también muy altos, pero sin hojas.

Efectivamente, eran sólo raíces, las sólidas raíces de una moda en plena evolución, que surgió del afán de Kenzo, el modisto japonés fundador, de ofrecer libertad indumentaria a sus clientas.

De otro lado, aunque ensalzada fuera de las pasarelas, la libertad Saint Laurent (1936-2008) se convirtió hoy en actualidad palpitante y en uno de los momentos principales del día en el terreno de la moda, con una retrospectiva presentada a la prensa en el Petit Palais.

Hasta el próximo 29 de agosto, se evocarán allí los 40 años de exitosa carrera del modisto, desde que en 1957 heredó precozmente la dirección artística de Christian Dior, a la muerte de su fundador, y conquistó la gloria liberando el cuerpo femenino de las rudezas del corsé.

La muestra, de dimensiones monumentales, reúne algo más de 300 modelos claves en su historia, además de un conjunto de vídeos sobre su trabajo, y algunos cuadros, fotografías y dibujos particularmente importantes en la trayectoria de este artista que fue el primero en ofrecer la sahariana, el esmoquin y el traje pantalón a la mujer.

El objetivo no es “resucitar” al maestro, que no ha dejado de estar presente, subrayó Pierre Bergé, cofundador de la firma y amigo de Yves Saint Laurent (YSL), quien resaltó, asimismo, que tampoco quiso proponer un “testamento” pues nadie en la actualidad puede recibir tal herencia.
La presentación coincidió con el desfile previsto esta noche por el modisto italiano Stephano Pilati, al frente de la dirección artística de la firma YSL, hoy propiedad del grupo de lujo francés.



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