El diseño de :: Enzo Mari ::

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La constante experimentación e investigación en torno al lenguaje del producto caracterizan la obra del diseñador Enzo Mari.

Dicen que hay quien le considera el mejor diseñador del mundo, y que incluso los que odian admiten que está entre los mejores cuatro. Provocador hasta la médula, contestatario radical y polémico, Enzo Mari gesticula  y grita para soltar sus famosas frases bomba, que dejan a los oyentes desencajados y, desde luego, preocupados y pensativos: «Empecemos a pensar que ser creativo es un imbécil».

Mari apuesta por una cultura donde no se cuestione si los objetos son bonitos o feos, sino «sino para que sirven, qué significa». Al gran teórico del diseño contemporáneo le gusta afirmar que su ideal es «que las sillas sean diseñadas por los propios obreros que las realizan; ése es mi sueño». De hecho, dice, «el mejor diseñador es un campesino que planta un bosque de encinas. Él morirá, pero las encinas quedarán para que las vean sus nietos». No es de extrañar, pues que Enzo Mari considere el acto creativo como una guerra, que las cosas se hacen para cambiar al mundo, que la humanidad es el sujeto, que un proyecto sólo es atractivo cuando cambiar a las personas:

«Soy hijo de la revolución francesa y la palabra igualdad es mi fe. No confío en que sea posible realmente, pero quiero creer que la igualdad es factible a través del diseño».

Su actitud es francamente crítica hacia la sociedad consumista, por eso sus obras son eficaces a largo plazo, como una encina, sino también hace incursiones en el reciclaje, la forma de combatir el consumo.

Imágenes: Enzo Mari


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